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Amigos:
No les voy a engañar: aquellos que me conocen saben que soy un reputado enólogo. ¿Exigente?: desde luego. Pero nunca rechazo un buen vaso de vino casero servido a la sombra de una masía, ¡ah, los pequeños placeres!
No pretendo aburrirles con taninos ni sulfitos. Tampoco con exámenes a corchos o en que medida hay que hundir la nariz en la copa para percibir matices aromáticos.
Tan sólo un consejo: nunca permitan que un avispado camarero o un encargado impertinente les arruinen la cena con su grupo de amigos por causa de una botella que no sea de su agrado. Sean educados pero firmes. Un buen restaurante debe saber que su negocio no es servir comida, sino satisfacer al cliente.
Un buen ejemplo de como vivir esta refinada cultura lo encontrarán en…
http://www.ateneodelvino.org/index2.htm
…anímense, no sean tímidos, y recuerden, no se dejen enredar en la red!!!
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